Coser desde casa, para no soltar la mano de sus hijos
Carla tiene 29 años y cría sola a sus tres hijos en El Alto. El menor, de dos años y medio, vive con microcefalia y parálisis cerebral infantil grado 2, por lo que requiere controles médicos frecuentes, medicación constante y cuidados especiales. Hace siete meses, Carla perdió a su madre, quien fue costurera toda su vida y quien más la impulsó a independizarse: “ella es la que más me ha motivado a decir: ya yo puedo, y lo hago sola”. Ese legado, el oficio de la costura aprendido en familia desde niña, es hoy la herramienta con la que Carla sostiene a los suyos, incluso en los días en que la agenda médica de su hijo se suma a la de la costura y el colegio.
Hace tres años, tras atravesar dificultades en el extranjero y regresar sola a Bolivia, Carla volvió a empezar desde cero: con máquinas prestadas por su tío, fundó DAMC Creaciones y Diseño Sport, confeccionando ropa deportiva a medida. Fue tejiendo, pedido a pedido, una clientela propia entre colegios y grupos de madres de familia por WhatsApp. Hoy cuenta con una máquina recta industrial y la experiencia de una vida entera dedicada a la costura, pero trabaja fuera de casa para completar el proceso de confección, lo que les resta tiempo junto a sus hijos.
Para completar su proceso de producción y trabajar por completo desde su hogar, Carla necesita una máquina interlock industrial, la pieza que le falta para rematar y acabar cada prenda sin depender de un taller externo.
| "La resiliencia de uno te saca del hoyo más profundo en el que estés." — Carla Mariño |
Con esta máquina, Carla podrá trasladar todo su taller a casa: coser mientras cuida a su hijo menor, estar presente cuando sus dos hijos mayores regresan del colegio y dejar de depender de terceros para completar sus pedidos. Ese tiempo recuperado significa mejor alimentación, más constancia en los controles médicos de su hijo y la posibilidad de seguir sus estudios, con la mirada puesta en un sueño más grande: un taller propio donde, algún día, ella también pueda dar trabajo a otras madres que luchan como ella.
Carla no busca que le resuelvan la vida: busca un empujón para que su esfuerzo rinda más. Si no recibe este apoyo, seguirá trabajando, pero su crecimiento será más lento y más vulnerable a las crisis. Con este apoyo, puede pasar de “sobrevivir” a “consolidar” un emprendimiento que ya demostró que funciona y que hoy le permite estar más cerca de sus hijos.
Tu donación no es solo una máquina: es una madre que vuelve a coser bajo el mismo techo que sus hijos. Es salud, tiempo y dignidad para una familia que no se rinde.
Dona ahora y permite que Carla trabaje desde casa cuidando a sus hijos.
¿Puedes ayudar también con apoyo médico? Si además cuentas con la posibilidad de conectar a la familia con apoyo médico especializado para su hijo, escríbenos. Cada gesto, grande o pequeño, suma a esta historia.