Una granja que transforma oportunidades
Zulma tiene 29 años y vive en una zona periurbana de El Alto junto a sus dos hijos (de 10 y 8 años) y su madre, que es de la tercera edad. Formó su familia a una edad temprana y, desde entonces, asumió la responsabilidad de sacar adelante a sus hijos prácticamente por cuenta propia.
A pesar de las múltiples responsabilidades que enfrenta como madre, la emprendedora ha decidido continuar construyendo su proyecto de vida. Es estudiante de la carrera de Trabajo Social en la Universidad Pública de El Alto, convencida de que la educación es una oportunidad para ampliar sus posibilidades de desarrollo personal y profesional. Su deseo permanente de aprender, su curiosidad por adquirir nuevos conocimientos y su interés por emprender en diferentes áreas reflejan una actitud perseverante y una firme determinación por mejorar las condiciones de vida de su familia.
En este camino, cuenta con el apoyo incondicional de su madre, quien cuida de los niños mientras Zulma asiste a la universidad, trabaja en la granja y participa en capacitaciones. Además, participa activamente en su comunidad de fe: forma parte de una iglesia evangélica donde ejerce un rol de liderazgo en actividades dirigidas a niños y niñas, promoviendo valores y acompañando procesos de formación en los que también participan sus hijos.
Su emprendimiento, GALLINITA FELIZ, nació del ímpetu de generar recursos y de la experiencia adquirida junto a su madre en el cultivo y en la crianza de aves. Primero implementó un pequeño huerto con cactus, rosas, retamas y lechugas, que intentó comercializar en ferias cercanas. El espacio era muy reducido y la producción no alcanzaba para sostener el hogar, así que decidió retomar la crianza de aves y orientarse a la producción de huevos orgánicos.
Con el apoyo de una institución, incorporó inicialmente diez pares de aves y empezó a construir su pequeña granja. Hoy tiene alrededor de 25 gallinas, algunas de raza Isa Brown y otras criollas cruzadas, resultado de sus propios experimentos de empolle y cruce de líneas. Aprendió a manejar la alimentación, el clima y la salud de las aves, y descubrió que podía producir huevos de calidad sin depender completamente del alimento balanceado.
La crisis económica que atraviesa el país ha afectado su producción: el alimento balanceado subió de precio, los bloqueos encarecieron insumos y, en momentos de mayor dificultad, tuvo que usar sus ahorros para garantizar la alimentación de sus hijos y de su madre.
Para fortalecer su granja y hacerla más sostenible, Zulma necesita una picadora de alimentos, casas de madera (gallineros) con capacidad para unas 12 gallinas y la implementación de un criadero de lombrices, acompañada de capacitación específica. La picadora le permitirá transformar frutas, verduras, cáscaras de huevo y forraje en alimento tipo pienso, mezclado con una menor cantidad de alimento balanceado, reduciendo costos y mejorando la nutrición de las aves. Los gallineros de madera mejorarán las condiciones de protección y confort para las gallinas, y el criadero de lombrices le permitirá producir humus para su huerto y generar una fuente complementaria de alimento proteico para las aves.
| “No solamente me están apoyando a mí; también están apoyando al medio ambiente, a reducir la contaminación y a convertir los residuos en algo bueno.” -Zulma Riqueza Huanca |
Con este apoyo, Zulma podrá reducir el gasto en alimento, mejorar la calidad de sus huevos y avanzar hacia su meta de llegar a tener alrededor de 100 gallinas en condiciones adecuadas. Su sueño no es solo vender huevos: es construir un emprendimiento sostenible que aproveche los residuos, cuide el medio ambiente y, al mismo tiempo, sostenga a su familia y le permita continuar sus estudios.
Zulma no busca que le resuelvan la vida: busca un empujón para que su esfuerzo rinda más. Si no recibe este apoyo, seguirá trabajando, pero su crecimiento será más lento y más vulnerable a las crisis. Con este apoyo, puede pasar de “sobrevivir” a “consolidar” una granja que ya demostró que funciona y que hoy alimenta a su familia mientras ella estudia y sirve a su comunidad.
Tu donación no solo fortalece una granja: ayuda a una madre a estudiar, sostener a sus hijos, reciclar residuos y construir un emprendimiento más sostenible.
Dona ahora y ayuda a Zulma a seguir construyendo nuevas oportunidades para su familia.